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Consejos · Por Elena Martín

Cómo pedir referencias laborales cuando casi no tienes experiencia

📅 Publicado: 30 jun 2026🔄 Actualizado: 10 jul 2026⏱ 7 min

"¿Referencias? Pero si nunca he trabajado en nada serio..." — la frase que más escucho cuando el tema aparece en orientación. Y casi siempre es falsa: quien ha cuidado niños, dado clases, hecho voluntariado u organizado algo en el instituto tiene referencias potenciales de sobra. Lo que falta no son referentes, sino saber pedirlo — y esta guía trae las plantillas exactas.

Escritorio con teléfono y notas para contactar referencias laborales

Qué son (y qué no son) las referencias

Una referencia es una persona que puede confirmar a un empleador, normalmente por teléfono o email, cómo trabajas: si cumples, cómo tratas a la gente, si eres de fiar. En España se piden sobre todo en la fase final de los procesos — cuando ya casi eres el elegido y quieren confirmar que no hay sorpresas.

Lo que no son: una lista en tu CV (aquí no se estila; basta un "referencias disponibles a petición" si acaso), ni un trámite decorativo. He visto procesos decididos por una referencia entusiasta — y algún descarte por una referencia que titubeó. Por eso el arte no es tenerlas, sino tenerlas preparadas.

A quién pedírselas si nunca has tenido jefe

Tu experienciaTu referenciaDe qué puede hablar
Prácticas de estudiosTutor de empresa o de centroDesempeño real en entorno laboral
VoluntariadoCoordinador de la entidadCompromiso, trabajo en equipo
Canguro / cuidadosLas familiasResponsabilidad y confianza — oro puro
Clases particularesPadres de tus alumnosResultados, seriedad, trato
Deporte / asociacionesEntrenador, responsableConstancia, actitud, liderazgo
EstudiosUn profesor que te conozca bienCapacidad, evolución, madurez

La regla para elegir: mejor alguien que te conozca mucho con cargo modesto, que alguien importante que apenas te recuerde. "La madre de los niños que cuidé tres veranos" convence más que "un profesor que me dio clase una vez en un aula de 120".

Cómo pedirlas: las plantillas

Para pedir permiso de usar a alguien como referencia:

Hola, [Nombre]:

Estoy en un proceso de selección para [puesto] en [empresa] y me piden referencias. Como [me tutorizaste en las prácticas / cuidé de tus hijos dos veranos], he pensado en ti: ¿te parecería bien que dé tu teléfono o email por si quieren contactarte?

Si te llaman, seguramente pregunten por [puntualidad, trato con los niños, cómo trabajaba]. ¡Mil gracias!

Para reactivar una referencia antigua antes de un proceso:

Hola, [Nombre], ¿qué tal todo?

Te escribo porque estoy en la fase final para un puesto de [X] y es posible que te llamen esta semana como referencia. El puesto valora sobre todo [responsabilidad / trato con clientes], así que si puedes mencionar [aquel proyecto / lo que hacía con los niños], me ayudaría muchísimo.

Te cuento cómo acaba. ¡Gracias de verdad!

Fíjate en el patrón de ambas: contexto + permiso + guion sugerido. No le estás pidiendo que mienta — le estás ahorrando el titubeo de una llamada sorpresa y orientando su memoria hacia lo relevante. Es la diferencia entre "sí, era maja" y "era la única que me mandaba resumen de cada clase".

Cómo usarlas en un proceso de selección

1

Prepara 2–3 referencias variadas (una académica, una de trabajo real aunque sea informal, una de voluntariado o asociación) con nombre, relación contigo y contacto en un documento tuyo.

2

No las quemes antes de tiempo: se entregan cuando las piden, no en la primera candidatura. Cada llamada a tu referente gasta un poco de su buena voluntad — resérvala para procesos serios.

3

Avisa siempre antes de dar un contacto (plantilla de arriba). Es cortesía, es protección de datos y es estrategia a la vez.

4

Cierra el círculo: cuenta a tu referente cómo acabó el proceso y da las gracias, consigas el puesto o no. Las referencias bien cuidadas funcionan durante años — y algún día esa persona te avisará de una vacante antes de publicarla.

La carta de recomendación: pídela siempre al salir

Mi consejo más rentable sobre este tema: al terminar cualquier etapa — prácticas, trabajo de verano, voluntariado — pide una breve carta de recomendación en ese momento, cuando tu recuerdo está fresco y la relación caliente. "¿Te importaría escribirme 4–5 líneas de recomendación que pueda usar en el futuro?" tiene una tasa de éxito altísima el último día... y bajísima dos años después, cuando el jefe ya ni recuerda tu apellido.

Guárdalas en PDF en una carpeta. Para becas, programas como el Erasmus+ de prácticas y candidaturas internacionales (donde la cultura de la referencia escrita es fuerte), esa carpeta vale oro.

Caso práctico: las tres referencias de Omar

Omar, 21 años, llegó a la fase final de un proceso para auxiliar administrativo. "No tengo referencias, nunca he trabajado en oficina", me dijo. Hicimos el inventario de la tabla de arriba y aparecieron tres en diez minutos: su tutora de prácticas del ciclo de FP, el coordinador de la protectora de animales donde llevaba dos años de voluntario, y el dueño de la tienda donde ayudaba en los inventarios de agosto.

Avisó a los tres con la plantilla, sugiriendo a cada uno el ángulo útil (a la tutora: su manejo de hojas de cálculo; al coordinador: su fiabilidad — dos años sin faltar un sábado; al tenedero: su cuidado con el detalle). La empresa llamó a dos. La responsable de selección se lo confesó al contratarle: "las referencias nos encantaron, sobre todo lo del voluntariado — dos años de constancia dicen más que muchos currículums". Las referencias no eran nuevas: llevaban ahí todo el tiempo. Solo hubo que ordenarlas y avisarlas.

Preguntas frecuentes

¿Quién puede darme referencias si nunca he tenido jefe?
Cualquiera que te haya visto trabajar o responsabilizarte: tutor de prácticas, coordinador de voluntariado, familias de canguro, padres de tus alumnos, tu entrenador.

¿Las referencias van en el CV?
En España no se listan: se aportan cuando las piden, en la fase final. "Referencias disponibles a petición" basta.

¿Aviso antes de dar un contacto?
Siempre: cortesía, protección de datos y estrategia. Una referencia avisada responde preparada.

¿Puede un antiguo jefe hablar mal de mí?
Puede opinar con sinceridad, no difundir falsedades. Tu defensa es la elección: tú decides a quién listas.

¿Cuándo pido la carta de recomendación?
Al terminar cada etapa, con el recuerdo fresco. En PDF y a la carpeta: para becas y procesos internacionales vale oro.

Recursos útiles

EM
Elena Martín — Orientadora laboral especializada en empleo juvenil. Más de 8 años ayudando a jóvenes a conseguir su primer trabajo. Conoce a la autora →
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